Proyecto Fetiche Afiche en (experiencia) Hiedra

“Diez y seis”

   Esta muestra se organiza de la siguiente manera: diez días de convocatoria – seis días de montaje – diez y seis artistas seleccionados – 1ra muestra del 2016 – inaugura 16/01/16
1 – de primero, del yo, de único, de ganador, generador de orden, análogo 
0 – de la nada, de la ausencia, del origen, de la circularidad, de la neutralidad
6 – de espiral, de final, de caos, de hecatombe, de energía

   Me interesa indagar en los fenómenos causales y relacionarlos a las muestras que organizo, es una manera de encontrar mensajes no racionales, tal vez se le podrían llamar místicos; me intereso por descubrir esos canales y darles sentido; encausar la curaduría no solo a través de lo racional y lo objetivo, sino de lo intuitivo, de lo efímero, seguir espirales y encontrar otras capas no visibles, sino simbólicas, generar una apertura de conciencia a través de lo visual y lo sonoro. Por otro parte, el artista, como lo he dicho anteriormente y lo resalto en mi investigación curatorial, es como un “pirata” que navega en las aguas de la tecno-cultura, realiza extracciones de imágenes y de objetos y los recodifica, los transforma, los apropia y los expropia de sus antecedentes originales.
   Un variado grupo de artistas conforman esta muestra con fotografía, video, objetos e intervenciones en el espacio. "diez y seis" cuestiona el espacio público y la arquitectura como generador y activador de agrupamiento y de esta manera generador de identidad(es), algunas veces permanentes, muchas veces transitorias. La pregunta se resuelve en cada obra a su manera, pero la asociación entre ellas, resulta fascinante e intrigante a la vez. 
   Traer los resultados de sus búsquedas al espacio expositivo, devela múltiples capas alrededor de lo urbano y lo público, inclusive e inevitablemente del espacio donde se habita, sin embargo, aquí no hay nada íntimo, ni revelador de lo personal; sino más bien de la identidad sugerida por los espacios que se comparten, o que se dejan de compartir al transitarlos. La calle también es una habitación para algunos, lo cual resulta paradójico y ambivalente al pensar la dicotomía de lo público-privado. El espacio expositivo también es generador de múltiples agrupaciones. Igualmente, es generador de tránsito, ¿Qué se hace sino es transitar una muestra, vivirla, acogerla, acogerse, moverse y removerse?
   Entonces, el afuera viene adentro y el arriba abajo. Se da un juego de dislocación y proporción. Los cuerpos, los componentes del espacio público urbano y las edificaciones se amoldan y se contraponen. Algunas veces se plantea una relación especular, y el pertenecer o no, y/o el participar o no en el espacio se convierte en una “medida” o “segmentación” identitaria. “diez y seis” también alude a los principios matemáticos de la teoría de conjuntos, teoría que de por si acude a la lógica, dadas sus contradicciones, como por ejemplo, números naturales, o sea contables, que van hasta infinito. La proporción, la escala (1:1), la segmentación de imágenes por similitud, discontinuidad, fragmentación, pixelación, etc. son también agrupaciones del orden de lo estético y visual.
   Por otro lado, la proporción de más grande o más chico ante las estructuras que nos rodean, nos hacen más chicos o más grandes ante las instituciones a las que pertenecemos obligadamente o no. La medida puede ser tan proporcional o desproporcional como cada uno lo busque asumir. La dislocación, la pertenencia y la identificación con las estructuras habitacionales y las instituciones públicas o los espacios (lugares – no lugares) son condicionamientos estructurales. Generadores, por supuesto, de discusión y de pensamiento crítico. Estos espacios no están libres de información codificada, que a su vez genera comportamientos y la modificación de estos espacios genera a su vez cambios en el comportamiento. 
  La ciudad, su disposición (circular o en cuadricula) y su arquitectura terminan creando simbiosis o segregación. Todos pertenecemos y todos somos excluidos de alguna manera. Vivimos y crecemos en estructuras y espacios que nos constituyen como personas. Nuestro comportamiento obedece a unos patrones establecidos. Esta idea claramente tiene una noción darwinista-adaptativa. Paradójicamente, es mediante registros como la fotografía, el video, la instalación y las intervenciones como se evidencia esta noción pero no por esto las obras resultan lógicas o cerradas, llaman más bien a una reflexión acerca de la inclusión, de la simbiosis, y las metáforas relacionadas al cuerpo/espacio/institución/poder/naturaleza, cuestionando siempre al sistema del arte y a sus valores excluyentes. 

Por Carolina Rodríguez-Escobar